"LA IMPORTANCIA DEL PODER POLÍTICO EN EL ESTADO"

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FORMATO DE MODERADORES PONENCIA
NOMBRES: Johan Sebastián Leyton Llano, Emilio Pinedo, Oscar Parra, Aníbal Abello Blanco, Maribel Velasco, Paola Velasco, Estiven Roa Quiroga, Leidy Cantor, Ivonne Rojas, Edwin
TEMA A TRATAR: La importancia del poder político en el Estado.
Resumen:

Desde la Teoría Realista, se trata de considerar que la política tiene sus propias reglas que, en muchas ocasiones, no coinciden con las normas de la moral o de la religión. No obstante, de acuerdo al análisis funcionalista del Poder y del Estado, el Poder suele reducirse únicamente a su capacidad de aplicación como fuerza física, ya sea reaccionaria o coercitiva, desconociendo su aplicación en el campo jurídico, y social, el Estado como ente regido por un marco jurídico y a la vez productor de normas, ejerce el poder de acuerdo al planteamiento jurídico.
La concepción estructuralista define el poder como un ejercicio de fuerzas dentro de las relaciones sociales, que dependiendo de la situación varían su ejercicio práctico en función de la dominación.
Introducción:
En el análisis del ejercicio del poder, el Estado es inherente a su especificidad histórica; por este motivo se diferencian y comparan las características del poder desde cuatro corrientes del conocimiento social (Teocrática, Realista, Funcionalista y Estructuralista), teniendo en cuenta que según Jorge Martínez Barrera, el Estado es “una organización pública dotada de la capacidad de ejercer y controlar el uso de la fuerza sobre una población determinada y en un territorio definido, conforme a un específico cuerpo de derecho soberano”.

Así, se realizará una explicación del análisis de la fragmentación de los imperios, y como nacen estructuras que toman sus valores principales y los revitalizan, forjando un nuevo modelo de poder, mediante el fortalecimiento estructural de éste, implantado por el concepto hegemónico.

Autores:
Nicolás Maquiavelo, Santo Tomás de Aquino, Emile Durkheim. Talcott Parsons, Hebert Spencer, Robert King Merton, Michel Foucault.

PALABRAS CLAVE:
Estado, Dominación, Coerción, Circulación del poder, Genealogía, Poder, Saber

Cuerpo:

Desde el siglo IV y hasta comienzos del siglo V, San Agustín de Hipona, sostuvo que la atribución del poder es conferida por Dios, y los gobernantes son elegidos por él; de acuerdo a esto la iglesia determinó que estos deberían ser principalmente integrantes de la jerarquía eclesiástica siendo su máximo representante el Papa.

Posteriormente, en la Edad Media, Santo Tomás de Aquino, centra a Dios como fuente de conocimiento, y propone la monarquía como régimen de estado, en donde el ejercicio del poder se ejecuta teniendo en cuenta los mandatos de Dios, dirigiendo la sociedad de forma absoluta y autoritaria evidenciando la influencia política de la Iglesia y su intervención en los ámbitos sociales a nivel público y privado

Con la invención de la imprenta en el siglo XIV, el acceso al conocimiento y finalmente con la reforma de Martín Lutero se dividió la Iglesia en el siglo XVI y se creó un movimiento reaccionario frente a la hegemonía de la Iglesia cambiando esta teoría Teocentrista, dando paso a la Teoría Realista de la política, cuyo principal exponente fue Nicolás de Maquiavelo, quien en El Príncipe (1513) la define como “el abandono de toda preocupación ética para concentrar sus consejos más bien en la realidad efectiva y cómo sacar provecho de ella para la conservación del “nuevo principado”. (Jorge M. Barrera, “Génesis Teórica del Estado”), considerando que la política tiene sus propias reglas que, en muchas ocasiones, no coinciden con las normas de la moral o de la religión. El gobernante debe conocer perfectamente las reglas de la política para alcanzar su objetivo principal: la paz y el bienestar del pueblo que gobierna.

Posteriormente en el siglo XVII, Thomas Hobbes, que comparte con Santo Tomás, que la forma más adecuada de Estado es el Monárquico absolutista, transforma el concepto de poder desvinculándolo de ese lazo con Dios que había creado la iglesia, dando paso al estado moderno, trató de refundar el derecho, excesivamente configurado, por su dependencia de un sistema de moralidad cuyo representante más visible es el pensamiento de la Iglesia de Roma (Jorge M. Barrera, “Génesis Teórica del Estado”).
No existen leyes naturales o leyes divinas; si existe una ley fundamental para él, es la que le impone al súbdito el deber de la obediencia. En el Leviatán, por primera vez, se da tratamiento sistemático y explícito de los caracteres del estado, como el uso de la fuerza asociado a un sistema legal soberano que no reconoce, de hecho, instancias suprajurídicas de legitimación.

Jean Bodin diferencia forma de gobierno: Estado popular, Aristocrático, monárquico y, forma de Estado; en donde el Estado puede ser de una naturaleza diferente a la monarquía (planteada por Hobbes), basta con que no lesione el principio de unidad del Estado.

En el siglo XVIII el desarrollo del Positivismo de Augusto Comte, el nacimiento de la sociología y el Darwinismo Social de Herbert Spencer, Max Webber en el siglo XIX define el poder político como “la probabilidad de imponer la propia voluntad, dentro de una relación social, aun contra toda resistencia y cualquiera sea el fundamento de esa probabilidad” (2002:43), ubicando dicho concepto en el campo semántico de la violencia, de la imposición pura y simple de la voluntad (Leopoldo Múnera: “Trayectorias teóricas de un concepto. Colombia Internacional”)

Ya a finales del siglo XIX y comienzos del XX, nace el Funcionalismo como el estudio de la sociedad por medio de las estructuras sociales (instituciones), su interrelación y su función como respuesta a las necesidades; Émile Durkheim lo define como el medio coercitivo externo ejercido o susceptible de ejercer sobre los individuos, reconocido por sanciones determinadas; vinculado a la influencia de los diferentes grupos sociales, establece el orden en que se ejerce el poder para producir cambios en la sociedad civil.
Talcott Parsons lo propone como uno de los factores determinantes de los acontecimientos sociales, propone un sistema funcional – estructural para explicar causalmente los acontecimientos sociales desde las interrelaciones reciprocas de las estructuras y desconociendo su historia y evolución. De acuerdo a la estructura del sistema social vincula las categorías estáticas con las dinámicas estableciendo su función y correlación.

Y Robert King Merton, establecen el ejercicio del Poder para buscar un estado de equilibrio dentro de las necesidades sociales, contraponiéndose a la anomía, fija el concepto de poder legítimo directamente asociado a la autoridad (Estado), y su forma organizativa reconocida, y el poder ilegitimo, que se encuentra asociado (Política), enmarcado al margen del Estado, se aplica y manifiesta por asignación y se compone de un sistema que es medible y aplica mecanismos que pueden ser de tipo abierto, como la persuasión, el intercambio, las normas y el uso de la fuerza y ocultos tales como el magnetismo y la ecología.

La definición dada por Senny Hernández al concepto de la corriente estructuralista, considera la estructura como un todo que solo puede comprenderse a partir del análisis de su componentes y de las funciones que se desempeñan en el todo es una totalidad en la cualquier variación afecta como tal. Ya no es tanto el sujeto individual quien da sentido a las actividades y al mundo sino más bien las estructuras que son de carácter universal y que sus variaciones generan posibilidades dadas por las estructuras, estas se deben regular a ellas mismas, este proceso permite su conservación y da lugar permitiendo la relación de construcción en base a un sistema de transformaciones continuas.
En relación a la vía arqueológica como concepto determinante para la unión estructuralista y el pensamiento foucaltiano es el concepto de enunciado definido por el autor. El enunciado, como cuerpo visible de los actos de lenguaje, y en ejercicio de una función de existencia, define las reglas o leyes de posibilidad de los objetos que en él comparecen o nos son presentados. De este modo, establece las posibilidades.
Son, en definitiva, relaciones concretas y exteriores, las que a su vez descansan en la existencia material de los enunciados. Materialidad repetible que permite que el enunciado aparezca y se sitúe, sea utilizado, traspasado, modificado e integrado "en operaciones y estrategias, donde su identidad se mantiene o se pierde" Michel Foucault, L'archéologie du savoir (París: Gallimard, 1969) pág. 117
Foucault pretende que en el interior de los enunciados siguiendo reglas que ponen en serie y permiten armar esquemas, ordenar y establecer sucesiones, se distribuyen elementos que actúan y valen como conceptos. De esta manera se genera la relación estructuralista mediante su primera fase de pensamiento mediante la consolidación explicada anteriormente.
En desarrollo del concepto de poder como ya se ha abordado el planteamiento de un importante autor que aunque nunca se considera estructuralista, realiza aportes significativos en cuanto a su estudio al poder mediante su pensamiento político desarrollado en un contexto histórico en Francia, Michel Foucault fue profesor del Collège de France desde inicios del año 1971 hasta su muerte en junio de 1984, donde presento su análisis en relación a las formulaciones de poder.
Partiendo de su análisis sobre lo que él llama genealogía múltiple, la cual consiste en la reunión del saber erudito y el saber de la gente y que solo fue posible mediante la eliminación de sistemas de dominio que se ejerció por saberes totalizadores que poseían los paradigmas de la cultura, esta genealogía forma un saber histórico de los hechos. Estos saberes de insurrección como los nombra Foucault deben estimular e ir en contra de los efectos de poder centralizados que impone un paradigma determinado y que están ligados como tal a la institución, de esta manera la genealogía tiene como fin romper el sometimiento dado, por los saberes históricos y generar liberación para que se dé la lucha en cuanto a la coerción ejercida por el discurso teórico, el cual es unitario, esta impuesto por un poder que trata de controlar la oposición.
Ya dando paso a su teoría del biopoder Foucault nos enfoca hacia lo referente a la ley. Nos dice que la ley se refiere a las normas que rigen la sociedad y que ella siempre está acompañada del poder de coacción: su arma última y por excelencia es la muerte; ésta es la amenaza absoluta contra quienes la quebrantan.
Este poder de muerte no separa la relación gobernante del gobernado, sino que opera como una función normalizadora de la sociedad.
Foucault nos demuestra la tecnología y disciplina del poder mediante la concepción del panóptico aplicado a la sociedad demuestra cómo organizar eficazmente al poder, sin dispensar grandes energías, porque disciplina a los individuos actuando sobre sus almas y de esa manera evitar actos de violencia; porque genera una figura maximizada y crea la visibilidad de aquellos a quienes se desea vigilar y controlar, operando sobre los cuerpos en lugares, circunstancias y procedimientos, como una tecnología política. Relacionando, cuerpo, espacio, poder y saber

Foucault determina de esta manera que el poder está presente en todas las relaciones sociales, se materializa mediante técnicas y disciplinas configurando unas estructuras de poder, el poder no es una propiedad del estado hay poder si hay relaciones sociales ya que es un ejercicio de fuerzas dentro de las relaciones sociales de carácter innato.


Conclusión:
Valiéndonos de la premisa planteada por el politólogo italiano Norberto Bobbio, en su obra: Estado, gobierno y sociedad. Duodécima impresión 2006. Cap. III. Estado y Poder: “No hay teoría política que no parta de alguna manera directa o indirectamente de una definición de “poder” y de un análisis del fenómeno del poder”.
Como bien lo expone el profesor Leopoldo Múnera en su texto “Trayectorias teóricas de un concepto”: “Dominación, Violencia, Potencia, Poderío, Autoridad, Influencia o Potestad, se amalgaman confusamente en un mismo significado”, cuando se hace alusión al Poder; sin embargo, es posible considerar que, el mismo proceso histórico de configuración del concepto ha denotado lo que se quiere significar con él.
Desde la Teoría Realista, lo importante en la política es el fin que se consigue, aunque a veces haya que utilizar medios que puedan resultar inmorales. Por lo tanto, lo anterior repercute en el concepto de Razón de Estado, según el cual, los actos destinados a la conservación de éste,  no son pasibles de dictamen judicial y mucho menos ético.
Una típica interpretación sustancialista del poder es la de Thomas Hobbes, quien entiende el poder como algo que sirve para alcanzar lo que es objeto de nuestro deseo.
De otra parte, por lo que se refiere a una típica interpretación subjetivista del poder, es la expuesta por John Locke, quien por poder no entiende la cosa que sirve a alcanzar el objetivo sino la capacidad del sujeto de obtener ciertos efectos. El soberano tiene el poder de hacer leyes y al hacerlas influye en la conducta de sus súbditos.
Además, es John Locke, y otros pensadores como Montesquieu, quienes introducen el asunto de la división o la distribución del Poder, demostrando que el poder puede ser dividido –o distribuido – sin socavar la soberanía del Estado.
Hacia finales del siglo XIX y comienzos del XX, Max Weber (como autor destacado en la teoría realista) transforma el poder en un acto unilateral de dominio, en el cual, toda resistencia o intento de emancipación es anulado en su origen.
Años más tarde, Talcott Parsons, pretende <<tratar el poder como un mecanismo específico que opera para producir cambios en la acción de otras unidades, individuales o colectivas, en los procesos de interacción social>>. Para Parsons,  el uso de decisiones autoritarias con vistas a objetivos colectivos, es lo que hay en este mecanismo que lo caracteriza como <<poder>>.
Tomando como referencia el texto de: Steven Lukes. El poder Un enfoque radical. Nueva edición. Segunda edición en castellano, septiembre de 2007., pp. 24 – 25. La conceptualización del poder de Parsons, asocia al poder con la autoridad, el consenso y la consecución de metas colectivas, y lo disocia de los conflictos de intereses y, en particular, de la coerción y la fuerza. “Así pues, el poder depende de la <<institucionalización de la autoridad>> y <<es concebido como un medio generalizado de movilizar las adhesiones o la obligación de cara a una acción colectiva eficaz>>”

Ciñéndonos al análisis realizado por el profesor Leopoldo Múnera (Trayectorias teóricas de un concepto) Es  Michel Foucault, quien posteriormente estudia las diversas manifestaciones del poder en las sociedades modernas y contemporáneas.  Foucalult, “considera al poder simultáneamente como el ejercicio de fuerzas dentro de las relaciones sociales y como una situación estratégica compleja; el poder no supone de antemano ni la obediencia voluntaria, ni la servidumbre obligatoria; pues sólo puede ser ejercido sobre sujetos libres que son a la vez constituidos y constituyentes de las relaciones sociales, ni totalmente determinantes, como en el consenso, ni totalmente determinados como en la violencia.”
“Para Foucault, al igual que para Marx,  el poder no puede ser restringido ni al Estado, aunque pase por él, ni a la capacidad colectiva de una comunidad para actuar en concierto; ya que encierra en sí mismo una gran variedad de probabilidades políticas, dentro de la gama amplia que va de la dominación a las resistencias.”
Ahora bien, la más conocida y sintética de las definiciones relacionales es la de Robert Dahl, según la cual, la influencia (concepto más amplio que abarca al de poder) es una relación entre dos actores, de los cuales el primero obtiene del segundo un comportamiento que éste de otra manera no habría realizado. En  cuanto relación entre dos sujetos, el poder así definido está estrechamente ligado al concepto de libertad, de manera que los dos conceptos pueden ser definidos uno mediante la negación de otro de la siguiente forma: “El poder de A implica la no- libertad de B”; “La libertad de “A implica el no-poder de B. (Norberto Bobbio: Estado, gobierno y sociedad. Cap. III) Estado y Poder.)

En definitiva, (entendiendo el Estado como una superestructura política y jurídica elevada sobre la estructura económica de la sociedad; en otras palabras, el conjunto de instituciones políticas en que se concentra la máxima fuerza imponible y disponible de una sociedad determinada; equivale a decir, el aparato del cual se sirve la clase dominante para ejercer su propio dominio), la interpretación del concepto de poder que realiza el cuerpo de los representantes extraordinarios de una Nación - a saber, la voluntad representativa especial a la que se le ha confiado el ejercicio de la voluntad común (en quien o quienes reside una soberanía por fideicomiso) -, y el ejercicio que el Estado haga de éste, tiene enormes repercusiones actuales, puesto que la forma en que el Estado conciba el poder, afectará directamente su relación con otros Estados, suponiendo la vigencia del postulado realista, el cual establece que todos los países en el mundo coexisten en un escenario a menudo denominado sistema internacional, donde la principal característica la localizamos en la eterna lucha por el poder. Por ende, estos van a actuar según sus propios intereses: lo que más les concierne es la adquisición de poder para así ser capaces de sobrevivir como entidades autónomas y satisfacer las necesidades de su población.





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